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Dolor de la Espalda

Espondilitis Anquilosante

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¿Qué tipo de enfermedad es la espondilitis anquilosante?

La espondilitis anquilosante es una afección inflamatoria que afecta las articulaciones de la columna vertebral. Espondilitis significa simplemente inflamación de la columna vertebral.

Como parte de la reacción del cuerpo a la inflamación, el calcio se establece donde los ligamentos se unen a los huesos que componen la columna vertebral (vértebras).

Esto reduce la flexibilidad de la espalda y hace que crezca hueso nuevo a los lados de las vértebras. Eventualmente, los huesos individuales de la columna vertebral pueden unirse (fusionarse).

Esto se denomina anquilosis y se puede observar en las radiografías.

La espondilitis anquilosante típicamente comienza en las articulaciones entre la columna vertebral y la pelvis, pero puede extenderse por la columna hasta el cuello. Algunas veces puede afectar otras partes del cuerpo, incluyendo las articulaciones, los tendones o los ojos.

La espondilitis anquilosante varía de persona a persona – sus síntomas pueden ser tan leves que casi puede olvidar que tiene la afección, pero si son más graves podrían tener un gran impacto en su calidad de vida.

La espondilitis anquilosante es una afección que pertenece a un grupo  de condiciones conocidas como “espondiloartritis”. Estas afecciones comparten entre si muchos de los mismos síntomas.

¿Por qué se da la espondilitis anquilosante?

Hay un número de condiciones relacionadas para que se desarrolle la espondilitis anquilosante y estas tienen muchos síntomas similares como los siguientes:

  • La Espondiloartritis Axial No Radiográfica y la Espondiloartritis Indiferenciada tienen síntomas similares a los de la espondilitis anquilosante, pero los rayos X no muestran los signos de daño a las articulaciones. Algunas veces, a las personas con estas afecciones se les diagnostica posteriormente espondilitis anquilosante.
  • La espondiloartritis psoriásica es una forma de artritis psoriásica, es decir una inflamación de las articulaciones que ocurre en asociación con la afección cutánea.
  • La espondiloartritis es asociada con la artritis enteropática la cual es una enfermedad intestinal inflamatoria y está relacionada con afecciones intestinales como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa.
  • La artritis reactiva que antes se conocía como síndrome de Reiter se diagnostica cuando la artritis es una reacción a una infección.

Algunos médicos utilizan los términos espondartritis, espondiloartropatía, espondiloartritis o espondiloartritis seronegativa. Todos estos términos describen tipos de artritis que pertenecen al mismo grupo de condiciones de la espondilitis anquilosante.

¿Cómo saber si tengo espondilitis anquilosante?

La espondilitis anquilosante puede afectar a cualquier persona, aunque es más común en hombres jóvenes y es más probable que comience a finales de la adolescencia o a los 20 años.

Los genes que usted hereda de sus padres pueden hacerlo más propenso a desarrollar esta enfermedad, pero la condición no se transmite directamente.

La mayoría de las personas con espondilitis anquilosante tienen un gen llamado HLA-B27, que puede ser detectado por medio de un examen de sangre. Este gen no es la causa de la espondilitis anquilosante, pero contribuye altamente a ella.

Tener este gen no significa que definitivamente le dará esta enfermedad, y la prueba de sangre no es muy útil en ciertos casos para diagnosticar la afección.

Incluso en familias donde alguien ha sido diagnosticado con espondilitis anquilosante existen hermanos con el gen HLA-B27 pero que no se ven infectados.

Síntomas

En las primeras etapas, es probable que la espondilitis anquilosante y las afecciones relacionadas causen:

Sintomas espondilits anquilosante

  • Rigidez y dolor en la parte baja de la espalda en las primeras horas de la mañana, que se alivia durante el día o con el ejercicio.
  • Dolor en las articulaciones sacroilíacas (las articulaciones donde la base de la columna vertebral se une a la pelvis), en los glúteos o en la parte posterior de los muslos.

Algunas personas notan problemas por primera vez después de una distensión muscular, por lo que la afección a menudo se confunde con un dolor de espalda común.

Sin embargo, la rigidez que dura al menos 30 minutos por la mañana ayuda a distinguir la espondilitis anquilosante del dolor de espalda simple.

Los síntomas también pueden ocurrir después del descanso o pueden despertarlo en la noche.

Usted también puede tener dolor de cuello, hombro, cadera o muslo, que a menudo es peor si ha estado inactivo por un tiempo, por ejemplo si trabaja frente a una computadora.

Algunas personas tienen dolor, rigidez e hinchazón en las rodillas o tobillos.

En la artritis psoriásica, las articulaciones más pequeñas de las manos y los pies pueden verse afectadas.

Para algunas personas, especialmente niños y adolescentes, los primeros signos pueden estar en la cadera o la rodilla en lugar de la espalda.

La inflamación puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo donde los tendones se adhieren al hueso (esto se denomina entesitis), por ejemplo, en el codo y el talón.

La inflamación aparece y desaparece, por lo que los síntomas pueden variar con el tiempo.

La inflamación que causa estos síntomas aparece y desaparece, por lo que el grado de dolor puede variar con el tiempo y de una persona a otra.

Si la afección es leve y sólo afecta a las articulaciones sacroilíacas, puede pasar casi inadvertida, pero si la mayor parte de la columna vertebral se ve afectada puede causar dificultades con actividades que impliquen doblarse, torcerse o girar.

Otros posibles síntomas incluyen

  • Sensibilidad en el talón:– Esto hace que sea incómodo pararse en un suelo duro. La inflamación puede ocurrir en la parte posterior del talón, donde el tendón de Aquiles se une con el hueso del talón, o en el tendón del arco del pie, esta inflamación se conoce como fascitis plantar.
  • Dolor e hinchazón en un dedo del pie o de la mano: Cuando todo el dedo está hinchado se conoce como dactilia.
  • Sensibilidad en la base de la pelvis (isquión): Esto hace que sentarse sea incómodo.
  • Dolor en el pecho que se produce gradualmente: Si su columna vertebral se ve afectada a nivel del pecho (la columna torácica), puede afectar al movimiento de las articulaciones entre las costillas y el esternón, lo que dificulta que usted respire profundamente. Sus costillas pueden estar muy sensibles y usted puede sentir que le falta el aliento después de una actividad suave, incluso toser o estornudar puede causar incomodidad o dolor.
  • Inflamación de los ojos (uveítis o iritis): Los primeros signos de esto son generalmente un ojo rojo, como inyectado de sangre, acuoso y doloroso, y puede llegar a ser incómodo mirar las luces brillantes.

Si esto sucede, o si usted desarrolla visión borrosa, es importante que obtenga ayuda médica dentro de las 24 a 48 horas siguientes.

El tratamiento suele ser con gotas oculares con esteroides, que generalmente son muy efectivas.

Algunas personas sufren ataques repetidos de inflamación ocular, pero es muy poco probable que causen daño permanente si son tratadas oportunamente.

  • Inflamación del intestino: Las personas con espondilitis anquilosante pueden desarrollar problemas intestinales conocidos como enfermedad intestinal inflamatoria o colitis.

Si tiene diarrea durante más de dos semanas o si comienza a evacuar heces sanguinolentas o viscosas debe informar a su médico.

Usted posiblemente puede ser remitido con un especialista gastroenterólogo. Los síntomas de la inflamación pueden variar, pero por lo general se puede tratar con éxito con medicamentos.

Algunas veces, los tratamientos con medicamentos antiinflamatorios pueden empeorar los problemas intestinales, por lo que se le puede aconsejar que deje de tomarlos.

  • Cansancio o fatiga: Esto puede ser causado por la actividad física, anemia o a veces depresión y frustración asociada con la condición.

¿Cómo sobrellevar la espondilitis anquilosante?

La espondilitis anquilosante y las condiciones relacionadas son bastante variables y difíciles de predecir.  Pueden causar mucho dolor, aunque un correcto tratamiento ayudará a aliviarlo.

Usted puede tener momentos en que los síntomas empeoran y otras veces en que le resulta más fácil lidiar con el dolor y la rigidez.

Esta enfermedad puede hacer que usted se sienta generalmente mal, pierda peso o se canse fácilmente.

La mayoría de las personas con espondiloartritis tienen algo de rigidez en la columna vertebral, generalmente en la parte baja de la espalda.

Esto puede ser indoloro y no interferir con la actividad física porque el cuello, las caderas, las extremidades y la parte superior de la columna vertebral pueden permanecer bastante móviles.

Sin embargo, si su columna vertebral se endurece o sus rodillas o caderas se ven afectadas, usted puede tener más dificultad con la movilidad y un tratamiento bien definido puede ayudar a prevenir estos problemas de movilidad.

En muy raras ocasiones, puede haber complicaciones que afecten el corazón, los pulmones y el sistema nervioso.

Las válvulas del corazón pueden tener fugas, lo que puede ponerlo bajo más presión y la inflamación a largo plazo y las cicatrices en los pulmones pueden reducir el movimiento de las costillas, lo que significa que usted no puede respirar completamente.

En muy raras ocasiones, la parte superior de los pulmones puede quedar cicatrizada.

Aproximadamente 1 de cada 100 personas con espondilitis anquilosante tiene estos problemas y son aún menos comunes en otros tipos de espondiloartritis.

Aun así, si usted fuma, es extremadamente importante que trate de dejar de hacerlo porque es probable que el tabaquismo contribuya a cualquier problema cardíaco o pulmonar.

Las personas con espondilitis anquilosante, especialmente aquellas que han tenido la afección durante mucho tiempo y cuyas vértebras se han fusionado, tienen un mayor riesgo de sufrir fracturas de la columna vertebral después de un traumatismo, por ejemplo, una caída o un accidente automovilístico.

Las fracturas de la columna vertebral pueden causar daño a los nervios, así que es importante que le diga al médico que lo trate después de un traumatismo, que usted tiene espondilitis anquilosante, especialmente si tiene un nuevo dolor inexplicable en la columna vertebral o una nueva debilidad u hormigueo en los brazos o las piernas.

Es posible que la fractura no se vea fácilmente en las radiografías, por lo que seguramente  que necesite una resonancia magnética (IRM) o una tomografía computarizada (TC).

Algunas personas con espondilitis anquilosante desarrollan osteoporosis (adelgazamiento de los huesos) y es importante que esto se trate. El médico puede sugerirle que se haga una gammagrafía de densidad ósea (DEXA, por sus siglas en inglés) para verificar esto.

¿Cómo diagnosticar la espondilitis anquilosante?

La mayoría de los dolores de espalda no son causados por la espondilitis anquilosante. Sin embargo, los síntomas, especialmente en las primeras etapas, pueden ser muy similares a los problemas más comunes de la espalda.

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Debido a esto, muchas personas soportan el dolor durante algún tiempo antes de buscar ayuda. Cuando usted acude por primera vez al médico, puede haber poco que muestre si el problema es espondilitis anquilosante o algún otro problema más común de la espalda.

Desafortunadamente, la espondilitis anquilosante puede incluso ser mal diagnosticada al principio, esta enfermedad normalmente es diagnosticada por un reumatólogo.

No existe un examen específico que confirme que usted tiene espondilitis anquilosante, por lo tanto, el diagnóstico implica reunir información de diferentes fuentes, incluyendo:

  • La historia de su condición, incluyendo si el dolor y la incomodidad lo están despertando durante la segunda mitad de la noche.
  • Un examen físico.
  • Exámenes de sangre, que pueden mostrar inflamación.

Otras pruebas y criterios para disgnosticar la espondilitis anquilosante

Un análisis de sangre a veces puede mostrar si hay inflamación en el cuerpo. Probablemente le harán una o más de estas pruebas:

  • Proteína C Rreactiva (PCR)
  • Tasa de sedimentación eritrocítica (ESR)
  • Viscosidad del plasma (PV)

Todas estas pruebas buscan la inflamación, por lo que proporcionan información similar. Diferentes laboratorios utilizan pruebas particulares.

Sólo el 30-40% de las personas con espondilitis anquilosante tienen una inflamación que se puede detectar en un análisis de sangre, por lo que en muchos casos estos análisis de sangre serán normales.

Otro examen de sangre puede confirmar si usted tiene el gen HLA-B27.

 La mayoría de las personas con espondilitis anquilosante dan positivo en la prueba de HLA-B27, pero también lo hacen algunas personas que no tienen la afección. Una prueba positiva puede indicar esta enfermedad, pero no confirmará el diagnóstico.

Las radiografías a veces ayudan a confirmar el diagnóstico, aunque generalmente no muestran nada inusual en las primeras etapas.

A medida que la afección progresa, se desarrolla hueso nuevo entre las vértebras, que será visible en las imágenes de rayos X.

Sin embargo, pueden pasar varios años antes de que estos signos aparezcan en las radiografías.

Las imágenes por resonancia magnética (IRM) pueden mostrar cambios en la columna vertebral o en las articulaciones sacroilíacas en una etapa temprana de la enfermedad.

Es posible que se necesiten exámenes adicionales, especialmente en las primeras etapas.

Las resonancias magnéticas pueden mostrar los cambios típicos en la columna vertebral y en las articulaciones sacroilíacas en una etapa temprana de la enfermedad y antes de que se puedan identificar cambios en las radiografías.

Tratamiento

Hay varios tratamientos disponibles que pueden aliviar el dolor y la rigidez, pero el ejercicio y la atención a su postura son igualmente importantes para mantener la columna vertebral en movimiento y ayudarle a vivir una vida normal.

Medicamentos

Analgésicos y fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE)

Los analgésicos y los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) suelen ser la primera opción de tratamiento, y la mayoría de las personas con espondilitis anquilosante necesitarán tomarlos a veces.

Los analgésicos como el paracetamol o el co-codamol (acetaminofén con cafeína) a menudo son muy útiles.

Se pueden tomar regularmente y son particularmente útiles justo antes de la actividad para mantener el dolor al mínimo.

Es mejor no esperar hasta que sienta dolor intenso antes de tomarlos. No es necesario tomarlos con las comidas, aunque se recomienda tomar un poco de agua y un pequeño refrigerio.

Existe una amplia gama de analgésicos y los antiinflamatorios no esteroideos que pueden reducir el dolor para que pueda continuar con sus actividades diarias y su rutina de ejercicios, probablemente tendrá que tomarlos durante un período largo.

Algunas tabletas están hechas en una formulación de liberación lenta, que puede ayudar con el dolor nocturno y la rigidez matutina. Algunos medicamentos también están disponibles en forma de geles, que se pueden aplicar en la zona dolorida.

Como todos los medicamentos, estos pueden tener efectos secundarios, pero su médico tomará precauciones para reducir el riesgo de estos, por ejemplo, prescribiendo la dosis más baja posible durante el período de tiempo más corto posible.

Fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad ( FARME )

Medicamentos como la sulfasalazina y el metotrexato pueden ser útiles para la artritis en las articulaciones de los brazos o las piernas, aunque por lo general no son efectivos para los síntomas de la columna vertebral.

Estos medicamentos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME), se administran para reducir el daño a las articulaciones en lugar de simplemente controlar el dolor.

Son de acción lenta, por lo que no notará un impacto inmediato, pero pueden marcar una gran diferencia en sus síntomas durante un período de tiempo.

Las terapias biológicas son tratamientos más nuevos que pueden ser muy efectivos para la espondilitis anquilosante y la espondiloartritis axial no radiográfica.

Actualmente hay varios medicamentos disponibles para estas enfermedades, incluyendo etanercept, adalimumab, certolizumab pegol y golimumab.

Existe un medicamento llamado secukinumab para tratar la espondilitis anquilosante y funciona para reducir la inflamación, pero lo hace apuntando a una parte diferente del sistema inmunológico.

Este tipo de medicamentos sólo pueden ser recetados por un reumatólogo y se administran a través de una inyección debajo de la piel, que usted mismo puede aprender a administrar.

Las terapias biológicas no son adecuadas para todo el mundo y sólo pueden ser prescritas si su condición no puede ser controlada con medicamentos antiinflamatorios o fisioterapia.

El efecto de las terapias biológicas es monitoreado, y usted necesitará completar cuestionarios regularmente para evaluar qué tan activa es su enfermedad y qué tan bien está respondiendo al tratamiento.

Fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad

Esteroides

Los esteroides se pueden utilizar como un tratamiento a corto plazo para los brotes.

Por lo general, se administran como una inyección en la articulación inflamada o como una inyección de liberación lenta en un músculo.

También se pueden utilizar para tendones dolorosos, por ejemplo en el talón, aunque no se repiten muy a menudo, ya que esto puede provocar debilidad en los tendones.

Ocasionalmente, se le puede administrar un tratamiento con tabletas de esteroides (prednisolona).

Aunque estos tratamientos pueden ser muy efectivos para mejorar el dolor y la rigidez, usted puede desarrollar efectos secundarios si los usa durante períodos prolongados, por ejemplo, aumento de peso, moretones o adelgazamiento de la piel, hipertensión, hiperglucemia, infecciones u osteoporosis.

Si usted desarrolla inflamación ocular, por lo general se tratará con gotas oculares con esteroides. En casos más graves, los esteroides pueden administrarse en forma de tabletas o de inyección en el ojo.

Bisfosfonatos

Los bifosfonatos son medicamentos especialmente diseñados para en controlar trastornos de resorción ósea, se utilizan generalmente para tratar la osteoporosis.

Se ha sugerido que también pueden ayudar con el dolor y la rigidez de la espondilitis anquilosante, aunque la investigación hasta ahora no ha confirmado esto.

Terapias físicas

La fisioterapia es una parte muy importante del tratamiento de la espondilitis anquilosante.

Un fisioterapeuta puede elaborar un programa de ejercicios que aumenten su fuerza muscular y le ayuden a mantener la movilidad en la columna vertebral y otras articulaciones.

Es especialmente importante ejercitar la espalda y el cuello para evitar que se pongan rígidos en una posición doblada.

Un fisioterapeuta le aconsejará sobre cómo mantener una buena postura y también puede ofrecerle hidroterapia, que incluye ejercicios especiales en una piscina de agua caliente.

Muchas personas con Espondilitis Anquilosante encuentran esta terapia útil y continúan su programa en su piscina de ocio local.

Cirugía

La mayoría de las personas con espondilitis anquilosante no necesitan cirugía, aunque algunas pueden necesitar un reemplazo de cadera o rodilla si estas articulaciones están muy afectadas. Esto puede eliminar el dolor y mejorar la movilidad.

La cirugía para enderezar una columna vertebral doblada es muy rara y generalmente no se recomienda.

Usted debe hablar con su reumatólogo acerca de la remisión a un cirujano de la columna vertebral experimentado si desea obtener asesoramiento al respecto.

Cómo controlar los síntomas

Las medidas de autoayuda, especialmente el ejercicio, pueden ayudar a minimizar los efectos a largo plazo de la espondilitis anquilosante (EA).

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Ejercicio

Mantenerse lo más activo posible es realmente importante si tiene espondilitis anquilosante o una afección relacionada.

  • El ejercicio aeróbico que le haga perder el aliento al menos un poco mejorará su salud general y su estado físico. Este tipo de ejercicio puede ayudarle a mantener un peso saludable para usted, lo cual es bueno para su espalda.
  • El fortalecimiento de los músculos de la espalda proporcionará un mejor soporte a los huesos y las articulaciones, y esto puede reducir la cantidad de dolor en la que se encuentra.
  • Hacer ejercicio permite que la espalda pase por su rango natural de movimiento y también estira los músculos sus dándoles flexibilidad.
  • Si usted es nuevo en el ejercicio, o si no ha hecho ejercicio por un tiempo, debe comenzar lentamente y aumentar gradualmente la cantidad que hace. Esto significa que usted debe aumentar gradualmente la frecuencia con la que hace ejercicio, la duración y el esfuerzo que hace.
  • La clave es encontrar un deporte que le guste y seguir haciéndolo.
  • Si alguna vez tiene un dolor intenso y le resulta difícil hacer ejercicio, es posible que tenga que tratar primero el dolor.
  • Estar inactivo durante demasiado tiempo puede hacer que su espalda se vuelva rígida y, por lo tanto, cuanto antes pueda volver a estar activo, mejor.
  • Tomar analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos, como paracetamol e ibuprofeno, antes de hacer ejercicio puede ayudar.
  • Si alguna vez le resulta difícil hacer ejercicio, hable con su médico de cabecera o pida que lo remita a un fisioterapeuta. Si eres miembro de un gimnasio, es posible que haya entrenadores personales que puedan ofrecerte asesoramiento experto. Asegúrese de informarles sobre su condición.

¿Cuál es el mejor ejercicio para mí si tengo espondilitis anquilosante?

Pilates, yoga y Tai chi pueden ser útiles para las personas con espondilitis anquilosante, ya que pueden ayudar con la postura, la flexibilidad y la fuerza central.

La natación es un fantástico ejercicio, muy completo, ya que puede trabajar todos los músculos y articulaciones sin sacudirlos. Le permite mejorar la fuerza, la resistencia y la flexibilidad, que son muy importantes.

Si usted tiene movimiento limitado del cuello, la brazada de pecho y el gateo frontal pueden volverse más difíciles, y si nada con la cabeza hacia arriba puede empeorar el dolor de cuello.

Una manera potencial de evitar esto podría ser usar un mini esnórquel especial diseñado para su uso en piscinas.

Hable con su fisioterapeuta o con un instructor de natación para que le aconseje si tiene molestias al nadar, ya que una modificación de su técnica a menudo puede ayudar.

Como alternativa a la natación, su piscina local puede impartir clases de aeróbic en aguas poco profundas o poco profundas que usted puede probar.

Los deportes de contacto como el rugby, el hockey o el baloncesto generalmente no se recomiendan si la columna vertebral está muy rígida, ya que las articulaciones y la columna vertebral pueden lesionarse fácilmente.

Pero hay muchas otras actividades que son adecuadas. Si usted disfruta de los deportes competitivos, el voleibol y el bádminton son de bajo impacto.

Dieta

No hay evidencia convincente de que ciertos grupos de alimentos mejoren o empeoren la espondilitis anquilosante. Si está pensando en probar una dieta específica, hable primero con un dietista o con su médico, y asegúrese de no perder nutrientes esenciales.

Es sensato comer una dieta equilibrada y mantener un peso saludable. Tener sobrepeso aumentará la tensión en su espalda y otras articulaciones.

También es una buena idea asegurarse de obtener suficiente calcio y vitamina D, que son importantes para la salud de sus huesos, porque las personas con espondilitis anquilosante tienen un mayor riesgo de osteoporosis.

Controlar el dolor

La mayoría de las personas experimentarán un brote en algún momento, cuando las articulaciones se vuelven más dolorosas y rígidas. También puede sentirse cansado y, en general, indispuesto.

Con el tiempo, probablemente encontrará tratamientos que prevengan o limiten los brotes que experimente. También será mejor para lidiar con ellos cuando ocurran.

Hablar con otras personas que tienen espondilitis anquilosante puede ser una buena manera de recoger consejos para lidiar con los brotes.

El alivio adicional del dolor y los antiinflamatorios ayudarán a aliviar el dolor, al igual que el descanso a corto plazo y los estiramientos suaves. El masaje también puede ser útil.

Los tratamientos con calor y frío pueden ser útiles para aliviar el dolor. Trate de usar una bolsa de agua caliente o un paquete de trigo. Las compresas frías (por ejemplo, una bolsa de arvejas congeladas) envueltas en un paño húmedo también pueden ayudar si se aplican en un área particularmente inflamada.

Algunas personas descubren que el uso de una máquina electroestimuladora TENS (Estimulación Nerviosa Eléctrica Transcutánea) puede ayudar a aliviar el dolor.

Una máquina TENS es un pequeño dispositivo electrónico que envía pulsos a las terminaciones nerviosas a través de almohadillas colocadas en la piel. Produce una sensación de hormigueo y se cree que altera los mensajes de dolor enviados al cerebro.

Terapias complementarias

Aunque las terapias fisioterapéuticas complementarias y alternativas son generalmente relativamente seguras, existen algunos riesgos asociados con las terapias particulares, por lo que siempre debe hablar con su médico antes de probarlas.

La acupuntura puede ayudar a aliviar el dolor, pero no tendrá ningún efecto en la forma en que la condición progresa.

La manipulación no es útil para la espondilitis anquilosante  y la manipulación de la columna vertebral, especialmente del cuello, podría resultar en daño permanente.

Es importante acudir a un terapeuta legalmente registrado, o a uno que siga un código ético o profesional establecido y esté totalmente asegurado.

Si usted decide probar terapias o medicamentos complementarios, sea crítico con lo que están haciendo por usted cuando decida si desea continuar con ellos.

Soportes, ayudas y gadgets

Si la espondilitis anquilosante  le causa dificultad con las tareas cotidianas o con su trabajo, un terapeuta ocupacional debe poder ayudarle.

Pueden aconsejarle sobre los gadgets útiles que pueden ayudarle o explicarle cómo adaptar su técnica para reducir la tensión y el dolor.

A menudo trabajan en estrecha colaboración con los asesores de equipos para sugerir los aparatos adecuados que le pueden ayudar en el trabajo, por ejemplo, una silla ergonómica.

Por lo general, no se recomiendan corsés y aparatos ortopédicos, ya que pueden empeorar la molestia.

Es mejor fortalecer los músculos para mantener una buena postura. Muy ocasionalmente puede ser necesario algún tipo de apoyo, por ejemplo, después de una lesión en la espalda.

Si usted cree que esto le puede ayudar, debe discutirlo con su médico para que le suministre el tratamiento fisioterapéutico adecuado para su espondilitis anquilosante.

Dormir

Si usted tiene espondilitis anquilosante puede experimentar cansancio y dolor nocturno. A menudo son el resultado de una inflamación, pero también pueden ser causados por la anemia o por la falta de una buena noche de sueño.

Una cama de firmeza media será más cómoda que una demasiado blanda, aunque el colchón debe tener algo de elasticidad para que se adapte a la forma de la columna vertebral.

Incluso si su Espondilitis no se encuentra en una fase particularmente dolorosa y activa, es importante asegurarse de que su colchón proporcione suficiente soporte para evitar que su columna vertebral se curve.

Cuando se acuesta de lado, la columna vertebral debe estar recta, y cuando está boca arriba, debe mantener su “curva en S” natural. Trate de usar el menor número posible de almohadas para que su cuello permanezca en una buena posición.

Si el dolor es un problema en la noche, el calor puede ayudar. Pruebe un baño caliente antes de acostarse, una bolsa de agua caliente, una bolsa de trigo (que puede calentar en el microondas) o una manta eléctrica. Un baño o ducha caliente también ayuda a aliviar la rigidez matutina.

Pies y calzado

Las personas con espondilitis anquilosante son más propensas a desarrollar fascitis plantar, una afección que causa dolor en el arco y el talón del pie.

Si sus talones o pies están afectados por la espondilitis anquilosante, usted puede beneficiarse de plantillas hechas a medida (ortesis).

Estos también pueden ayudar con la alineación de las extremidades inferiores y por lo tanto aliviar el dolor en las caderas, la pelvis o la parte baja de la espalda.

Un podólogo puede asesorarle y aconsejarle al respecto.

Fumar

Si usted fuma, lo mejor que puede hacer por su salud es dejar de hacerlo. Esto es más fácil decirlo que hacerlo, pero hay ayuda disponible que aumenta sus probabilidades de dejar de fumar para siempre.

Fumar puede ser particularmente dañino porque la espondilitis anquilosante puede reducir el movimiento de la caja torácica al respirar, haciendo que el daño pulmonar relacionado con el tabaquismo sea más discapacitante y peligroso.

Las personas con artritis inflamatoria, como la espondilitis anquilosante, también tienen un mayor riesgo de enfermedad cardíaca, y fumar aumenta aún más este riesgo.

Postura Corporal

La espondilitis anquilosante puede hacer que la columna vertebral se atasque en una posición doblada, por lo que es importante que preste especial atención a su postura.

Puede comprobarlo poniéndose de pie tan recto como puedas contra una pared. Busque el consejo de un fisioterapeuta especializado si está preocupado por su postura.

Las sillas de tapa dura, verticales o de respaldo recto son mejores para su postura que las sillas o sofás bajos, suaves y tapizados.

Trate de usar un cojín detrás de la parte baja de la espalda para darle soporte adicional y ayudarle a mantener una buena postura.

No se incline ni se estire sobre un escritorio o banco. Asegúrese de que su asiento esté a la altura adecuada y no se siente en una posición por mucho tiempo sin mover la espalda.

Un soporte lumbar y/o una cuña de asiento pueden ser útiles. Un fisioterapeuta puede proporcionarle consejos ergonómicos, por ejemplo, sobre cómo sentarse, y orientación sobre el ejercicio para ayudarle a mantener una buena postura erguida.

Si tiene la oportunidad, acuéstese boca arriba en el suelo en algún momento del día. Esto ayudará a estirar la parte delantera de sus caderas y a mejorar su postura.

Cuando se acueste boca arriba, use almohadas para sostener la cabeza, pero trate de mantener el número de almohadas al mínimo. Si su cuello se relaja más al descansar, trate de quitarse una almohada a la vez.

No coloque una almohada debajo de las rodillas porque estirarlas completamente ayuda a mantener la flexibilidad.

Vivir con Espondilits Anquilosante

Vivir con Espondilits Anquilosante

Sexo, embarazo y niños

El sexo puede ser doloroso si usted tiene inflamación en las articulaciones sacroilíacas o en la columna lumbar, y la falta de movilidad en las caderas puede ser un problema. Trate de tomar algunos analgésicos de antemano y experimente con diferentes posiciones.

La espondilitis anquilosante (EA) puede hacer que usted se sienta cansado, así que es importante que su pareja entienda cómo le afecta su condición.

Una buena comunicación es la clave para preservar una vida sexual activa, y el asesoramiento a veces puede ser útil para ambos miembros de la pareja.

Está bien usar la píldora anticonceptiva si usted tiene Espondilitis, pero debe decirle a su médico que la toma.

Por lo general, el embarazo no presenta ningún problema especial para la madre o el bebé, aunque los síntomas de la espondilitis anquilosante pueden no aliviarse durante el embarazo, como ocurre en otros tipos de artritis.

Si su columna vertebral está muy rígida, es posible que no pueda recibir una anestesia epidural durante el parto. Si su condición le dificulta abrir las piernas, es una buena idea pensar con anticipación en el parto y discutir con el equipo en sus citas prenatales si una cesárea podría ser mejor para usted.

Si está pensando en formar una familia, es muy importante que tanto hombres como mujeres hablen con su médico de antemano sobre cualquier medicamento para que su receta pueda ser cambiada si es necesario.

Algunos medicamentos, como el metotrexato, normalmente deben suspenderse varios meses antes de intentarlo con un bebé.

Su médico también puede aconsejarle sobre qué medicamentos son bien tolerados durante el embarazo y la lactancia.

¿Mis hijos desarrollarán Espondilits Anquilosante?

Si usted tiene Espondilits Anquilosante, hay una pequeña posibilidad de que sus hijos también lo desarrollen.

Sin embargo, la forma de saber en que la enfermedad será heredada por los pequeños no es sencilla.

Si está pensando en tener un bebé y le preocupa esto, hable con su especialista.

Los padres con este trastorno a veces preguntan si sus hijos deberían hacerse la prueba HLA-B27 para ver si podrían desarrollar la afección en el futuro. Esto no se recomienda ya que no hay manera de saber si un niño la desarrollará  aunque tenga este gen.

Trabajo

La mayoría de las personas con espondilitis anquilosante son capaces de continuar en sus trabajos, aunque es posible que necesite algunas modificaciones en su entorno de trabajo, especialmente si tiene un trabajo físicamente exigente.

Busque consejo si su trabajo implica  agacharse o una gran cantidad de tensión en la espalda. Hable con el servicio de salud ocupacional de su empleador si tiene uno. Si el trabajo es difícil, dígaselo a su médico o pida ver a un terapeuta ocupacional.

Si utiliza un ordenador en el trabajo o en casa, asegúrese de que esté colocado correctamente para que pueda mantener una buena postura mientras lo utiliza.

Si su trabajo implica sentarse la mayor parte del tiempo, trate de hacer pequeños períodos de ejercicio en su día.

Cualquier movimiento ayudará a prevenir o aliviar la rigidez. Pida consejo a su fisioterapeuta sobre ejercicios sencillos que puede hacer en cualquier momento. Cuando termine el día, tome un descanso antes de hacer cualquier trabajo en casa.

Conducir

Conducir no debería ser un problema si tiene espondilitis anquilosante, pero hay algunos puntos a tener en cuenta:

  • En un viaje largo, deténgase de vez en cuando durante 5 minutos y salga del auto para hacer un estiramiento.
  • Si su cuello o su espalda están muy rígidos, puede ser difícil dar marcha atrás en los espacios de aparcamiento, entonces puede instalar espejos especiales para ayudar con esto
  • Si su cuello está rígido, será más propenso a las lesiones. Asegúrese de que su reposacabezas esté correctamente ajustado y que mantenga la cabeza hacia atrás contra él.

Seguro de vida

Las compañías de seguros de vida a menudo no entienden esta enfermedad, por lo que pueden tratar de aumentar su prima. Sin embargo, la mayoría de las personas con espondilitis anquilosante  deben ser capaces de obtener los términos normales.

Pruebe con otras compañías y apele si está siendo tratado injustamente.

Ejercicio

El trabajo físico siempre será uno de sus mejores aliados cuando de movilidad se trata.

Aquí encontrará diferentes ejercicios cuando se padece de Espondilitis Anquilosante:

Párese contra la pared

  • Póngase de pie con los talones y la espalda contra una pared, empuje (pero no incline) la cabeza hacia atrás, hacia la pared.
  • Sostenga por 5 segundos y luego relájese.
  • Repita la operación unas 10 veces si es posible.

Giro de cintura

  • Párese en un espacio abierto con los pies separados.
  • Ponga las manos en las caderas.
  • Gire la cintura para mirar detrás de usted.
  • Mantenga las rodillas y los pies mirando hacia adelante y sostenga por 5 segundos.
  • Repita al otro lado, 5 veces por cada lado.

Acuéstese, rodillas dobladas, respire

Tumbado boca arriba, con las rodillas dobladas y los pies apoyados en el suelo:

  • Ponga sus manos en las costillas a los lados de su pecho. Inhale profundamente por la nariz y exhale por la boca, empujando las costillas hacia afuera contra las manos mientras inhala. Repita aproximadamente 10 veces. Recuerde, es tan importante exhalar completamente como inspirar profundamente.
  • Ponga sus manos en la parte superior de la parte frontal de su pecho. Inspire profundamente por la nariz y luego exhale lo más que pueda por la boca. Empuje las costillas hacia arriba contra las manos mientras inhala de nuevo unas 10 veces. Usted puede hacer este ejercicio en cualquier momento acostado o sentado.

Superman

  • Tumbado de frente, mirando hacia adelante, con las manos a los lados (si es necesario, puede colocarse una almohada debajo del pecho para sentirse cómodo).
  • Levante una pierna del suelo manteniendo la rodilla recta, unas 5 veces por cada pierna.
  • Ayuda tener el brazo opuesto estirado frente a usted.

Elevación de la cabeza y de los hombros

  • Tumbado de frente, mirando hacia adelante, con las manos a los lados (si es necesario, puede colocarse una almohada debajo del pecho para sentirse cómodo):
  • Levante la cabeza y los hombros tan altos como pueda, unas 10 veces.

Perro – Pájaro

  • Arrodillándose en el piso a cuatro patas, estire los brazos y las piernas paralelamente al piso y sosténgalo por 10 segundos.
  • Baje y luego repita con el otro brazo y pierna, 5 veces cada lado.

¿Hay futuro para los pacientes con espondilitis anquilosante?

La espondilitis anquilosante y cada una de las espondiloartropatías son áreas de investigación activa.

La relación entre los agentes infecciosos y el desencadenamiento de la inflamación crónica se está estudiando enérgicamente.

Se están identificando con más detalle los factores que perpetúan la “autoinmunidad” del gen  HLA-B27, de hecho, ahora se sabe que existen siete subtipos diferentes del HLA-B27.

A medida que se entienda más acerca de los mecanismos precisos que estos genes utilizan para influir en el sistema inmunológico, será posible el descubrimiento de una cura.

Además, los resultados de la investigación en curso conducirán a una mejor comprensión y a opciones de tratamiento óptimas de todo el grupo de enfermedades conocidas colectivamente como espondiloartropatías.

Información de su interés:

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